jueves, 9 de abril de 2015

La vida es un bien escaso.


Buenos días. Quiero agradecer sinceramente a las personas docentes de esta Universidad de Antioquía que me han invitado a exponer mis ideas en estas jornadas y que han puesto en valor mi obra: La maldición divina, te ganarás el pan con el sudor de tu frente. También quiero pedir clemencia a quienes estéis ahí dispuestos a escucharme durante un rato porque me he preparado veinticuatro folios que aunque sean de de letra gorda… que dios nos coja confesados.
Tengo cuarenta minutos para explicar la relación que hay entre que la vida es un bien escaso, que es el título de la ponencia, y te ganarás el pan con el sudor de frente, que es la definición de la maldición divina y que hace referencia al tiempo de la vida que gastamos en trabajar para satisfacer nuestras necesidades.
Espero que sea unos minutos que recordéis siempre.
Voy a tratar de utilizar un lenguaje directo y provocador, muy a mi estilo, que a propósito: es escasamente académico. Entiendo que es la única manera de que estas ideas que voy a exponer, que se pueden entender como extrañas y vanas, tengan, el impacto que pretendo en quienes me estáis escuchando cuando no tengo más que unos pocos minutos para llegar a alcanzar vuestra atención.
.
En estas jornadas espero quedará claro que hablar de abolicionismo es ir más allá de un cambio de sistema económico social o político, es predicar por un cambio de civilización, desde muchos puntos de vista necesario.
Una civilización que ha llevado de manera permanente a la humanidad, a ser gobernadas por gentes propensas a las injusticias, y a las que poco o nada, les importaron sus súbditos. Gobernantes que procuraron guerras y dictaduras, y que en medio de esa gran abundancia de la que provee la madre naturaleza, salvo en momentos excepcionales, solamente fueron capaces de alimentar hambrunas y miseria entre las poblaciones a las que imponían su poder.
Palabras mayores que hemos de llenar de profundidad.
La civilización que moldea las conciencias en el mundo occidental, es la que se conoce como la civilización judeo cristiana, cuyo ideario social, representa la base filosófica de todo aquello que habríamos de abolir para conseguir un mundo más justo y humano.
Un proceso de cambio de civilización que ya se ha iniciado por infinidad de personas que llevan siglos denunciando las desgracia que producen el quehacer humano desde esta concepción y funcionamiento del mundo, aunque día a día, el núcleo duro de esta civilización, recompone su poder y fuerza secular y permanente.
 
Esta civilización, que se basa fundamentalmente en la existencia contingente de un dios todopoderoso y vengador, que ha tenido condenadas a todas las generaciones habidas en el mundo a vivir en un valle de lágrimas, merced a las leyes que él mismo ha dado y a las desgracia que les ha enviado cada cierto tiempo por ser pecadoras.
Los actos de este dios y la filosofía que emana de sus actos, quedan explícitos en la novela sagrada con la que comparte sus historias y tradiciones, sus dogmas y consignas, las llamadas religiones monoteístas: judíos, cristianos y musulmanes. Las tres sectas, todavía hoy, viven en una lucha criminal por la supremacía de sus diferencias en el devenir de la civilización. Esta sería una causa justa suficiente para procurar por la abolición de las propias religiones sin que pudieran esconderse en aquello de la libertad de culto.
Desde la historia inverosímil que narra esta obra grandiosa que se trasmite generación tras generación, está la base filosófica de la civilización que da barniz y esplendor el género humano. En ella, se relata con una crueldad que raya con un cierto sadismo, las maneras que el buen dios tenía, ya desde el principio de los tiempos, de dirigir los designios de su pueblo y determinar quienes eran los buenos y quienes los malos y premiar a los malos y castigar a los buenos.
Es esa idea del castigo la que sigue impregnado la civilización actual corrompiendo sus cimientos desde la infancia. Sin pudor, y al amparo de los propios padres, se prepara las conciencias de quienes todavía no han iniciado su vida, para que se sometan al temor al castigo de dios, o de los hombres que representan su gloria en la tierra.
Es el mismo dios, que en la historia moderna, ha dado la legitimidad exigible a todos los poderes institucionalizados: religiosos, políticos, económicos y sociales. Así cualquier poder si quiere mantener el poder que ha tomado y darle la legitimad requerida, se tiene que agarrar a este dios y sostener sus alabanzas.
En esta realidad no es definitivo ser agnóstico o ateo.
.
La obra que presento con la que os vais a entretener y si acaso os va hacer pensar un rato, se titula: la maldición divina y según la novela sagrada dice aquello de: te ganarás el pan con el sudor de frente, que fue espetado por el dios de la Biblia, al primer hombre que habitó la tierra, cuando lo expulsó del paraíso donde vivía en la holganza, y obligándole desde entonces a trabajar para el resto de sus días.
En realidad, con la excusa de esta increíble maldición, los poderes que han gobernado el planeta sucediéndose un sistema con otro, todos han conseguido implementar en la sociedad una especie de esclavitud, que ha afectado a toda la población, menos a quienes ostentaban el poder político y religioso y a quienes les servían como esclavistas.
En la obra que está a vuestra disposición tanto en el Blog de referencia como en PDF que podéis solicitar, explico el ir y venir de mi propuesta en un relato que he tratado de que fuera circular y cerrado. Son sesenta capítulos en los que se pueden hallar todas las respuestas en torno al trabajo y a todas las facetas que hoy cuestiono.
En la obra, se trenzan algunas exposiciones de la realidad, con casos siempre verídicos, y con la muestra más que evidente de las graves contradicciones económicas sociales y humanas que tiene este sistema y con todas las reflexiones que me surgen ante esas realidades concretas.
Sus páginas explican de forma sencilla: cómo el sistema está soportado en el trabajo de una parte de la sociedad, que vive angustiada cuando no lo tiene, y las más de las veces, frustrada cuando lo tiene, y se demuestra: cómo este trabajo humano está muy mal agradecido, aún siendo como es: el soporte de toda actividad económica real, y del producto de este trabajo, es del que se aprovecha y vive el resto de la sociedad que no trabaja.
Someramente, al final de la obra, se fundamentan y plantean algunas alternativas sobre las que: las personas que hayan de trabajar durante toda su vida, creo que han de reflexionar y sobre las que la sociedad, habrá de corregir: conductas, conciencias, estrategias y leyes.
Podréis comprobar que esta es una obra que no puede gustar a ninguna de las inteligencias políticas y económicas que ostentan el poder en la actualidad. Estos entes que están aislados del mundo real, viven en de las bondades de un sistema que hace a las personas trabajar sin sentido en la marabunta que han desorganizado, y que por lo tanto desde su visión de esa realidad, la población les ha de estar agradecida por proveerle de trabajo y hacerle trabajar. 
Talentos y defensores del sistema que no pueden ir más allá de lo que salvaguarda sus intereses y los intereses de sus amos. Amos que no son capaces de superar los miedos que padecen desde siglos atrás, a que las personas, puedan disponer de su vida libremente y al margen de la libertad que ellos mimos delimitan.
Voy a dar razones sencillas de estas propuestas que hago en torno al trabajo y su sinrazón tal y como se ha entendido en el pasado y se entiende en la actualidad. En esta ponencia en la que procuro por la abolición del trabajo tal y como está conceptuado y organizado en este sistema, voy a tratar de explicar estas razones, con pocas palabras, y con la intención de que sean entendidas en su justa medida.

Yo he trabajado y he trabajado mucho a lo largo de mi vida.
Ya son casi cuarenta y cinco años de ganarme el pan. Y he trabajado porque fui educado en el trabajo y en afrontar mis responsabilidades desde el trabajo y más que nada porque era el único bien que yo tenía para enfrentarme las vicisitudes de mi vida. Y he trabajado porque no he tenido otra manera atender mis necesidades.
Y mi trayectoria laboral siempre ha sido ascendente.
A lo largo de estos años he trabajado duro, y he ayudado a que otras personas trabajaran para ganarse la vida o bien facilitando empleo o tratando de mostrarles cómo ganarse la vida desde su propia iniciativa
Siempre he tratado de que el trabajo que pudiéramos hacer, fuéramos quienes fuéramos quienes trabajáramos, lo realizáramos con el mínimo esfuerzo y el máximo resultado. Esta forma de entender el trabajo siempre queriendo esquivar la idea de la productividad necesaria para ganar más dinero, y sobre poner aquella de que: nos cueste menos hacer las cosas para irnos antes a casa.
Algunas veces me he quedado sin trabajo y con mi nombre se han engordado las listas de desempleo. También por unas circunstancias y otras he dejado a otras personas sin el trabajo que tenían. En ambos casos, he padecido en el fondo del sentimiento, la fatalidad que significa la falta de trabajo para quienes no tenemos otro medio de ganarnos la vida que nuestras capacidades personales, o sea nuestras manos, porque en última instancias son nuestras manos, y en realidad, de muy poco sirven nuestras cabezas cuando se llega a este punto en el que te encuentras sin trabajo.
Puedo asegurar que he vivido una crisis en cada una de las cuatro últimas décadas que he conocido directamente desde mi trabajo. También tengo en el recuerdo de que en todas estas crisis, quienes trabajaban han tenido que comerse su angustia en silencio, y ellos han sido quienes las han sufrido con mayor intensidad sus efectos. Unas crisis que paradójicamente siempre tenían una justificación que hacía inocentes a los culpables de producirlas.
Aunque mi bagaje cultural pueda ser más o menos amplio, para justificar y argumentar la propuesta que desarrollo, principalmente me baso en mis experiencias personales cotidianas. Constantemente hago referencia a: cuestiones que he comprobado en la práctica desde la perspectiva que me ha ofrecido mi propio trabajo.
Relato algunos hechos simples que me han sucedido y de los que se pueden sacar lecciones sociales esenciales. También, en algunos casos, doy voz a las aportaciones de mis amigos y a conversaciones que he tenido con ellos.
Así creo que es más fácil explicar las cosas.
.
Desde hace muchos años trato de trabajar con arreglo a los principios que ahora he perfilado y dado forma escrita en esta obra. No obstante, luego de acabarla, me he demostrado, que en realidad no he descubierto nada nuevo, porque otros antes ya los habían argumentado y definido.
Así que trataré de explicarlos ahora de otra manera.
Mis experiencia y los conocimientos adquiridos son los que me llevaron a pensar equivocadamente que el mundo económico, aquel que desde su propia dinámica administra los recursos escasos que tenemos para el mantenimiento de nuestra existencia, estaba dividido en varias porciones y que se repartían los frutos de la actividad económica de manera: proporcional, equitativa y solidariamente:
Estos eran los factores clásicos que me había enseñado:
La Tierra: Que representan todas aquellos bienes que durante su vida útil aportan sostén a la actividad económica y que se remuneran con la llamadas rentas.
Estos bienes en su gran mayoría son de propiedad y utilidad pública y aunque ahora no es cuestión a discernir, este particular afecta a la realidad y al futuro de la realidad. 
El Capital. Es el elemento necesario para trasladar el valor de los recursos de un lugar a otro. En tiempos pasados, los capitalistas eran quienes tenían la función de emprender y se quedaban con un margen del volumen de la actividad que promovía, al que se le llamaba beneficio. Hoy al capital se le remunera con un interés del montante de dinero que provee en cada caso en el que se desarrolla cualquier actividad
El capital hoy se aporta al sistema: como una lluvia fina que cae de una gran nube de población insospechada y subyacente. Por medio de algunas instituciones y de las decisiones políticas pertinentes, es el factor en cuya defensa se ha soportado los últimos cambios del sistema económico en el que estamos inmersos, y que es el que está en profunda crisis.
El Trabajo. Es la fuerza y valor del elemento humano en la actividad económica. Es un factor al que el resto de factores le permiten unos recursos económicos escasos, que sirven para administrar el sustento de una parte mayoritaria de la población que es la que vive del factor trabajo.
En líneas generales, el trabajo que en la actualidad se realiza en los medios de producción, tiene una situación que alcanza el grado de esclavitud: por las condiciones de trabajo y las condiciones de vida que permite ese trabajo.

En las últimas  décadas han nacido dos nuevos factores:
En este devenir de este sistema postmoderno en el que en casi todo se ha copiado e igualado en todos los países del mundo, y se ha promovido y avalado por el imperio del nuevo sistema que ha sido establecido independientemente de los gobiernos en el poder, y determinado desde la influencia de las instituciones financieras internacionales, que han de dar el visto bueno a todo lo que se menea, y por la fuerza de las trasnacionales que han copado el control de todos los productos y servicios estratégicos para el control absoluto de la economía planetaria: alimentación, energía,  comunicaciones, se ha introducido un nuevo factor:
La Gestión.  Es la capacidad que tienen algunos entes y personas selectas, de estar en la picota de cualquier centro de decisión sin temor a equivocarse al tomar las decisiones.
Si se equivocan las consecuencias las pagan otros.
La gestión es el factor que se ha hecho con el control del resto de los factores. Es el  mejor pagado, ciento y pico mil al minuto, y el que da cobijo a todas las aberraciones económicas sin que a nadie se le ponga la cara colorada. Nunca se sabe quiénes son los que gestionan. Están escondidos en las madrigueras que tienen en unos edificios muy altos a los que no puede subir la gente.
Fuera de que en un momento piensen una cosa y en el siguiente digan la contraria: tienen la virtud de la infalibilidad.
Y sobrevolando por encima de todos los cuatro factores que he explicado, queda un elemento, que si bien viene de antiguo, se ha modernizado con los nuevos métodos de manipulación y propaganda y dando apariencia de democráticos, con todos los medios de comunicación a su servicio, se han convertido en un nuevo factor del sistema económico más trascendente que ningún otro:
Es el Estado. Es el negocio que se han montado los políticos electos en elecciones desiguales, los asesores de los políticos que con los que conformar su red clientelar y los funcionarios que atienden de las necesidades del propio Estado, que hacen de inteligencia gris del sistema, porque en el Estado, tienen garantizado su trabajo de por vida.
Estos son los factores que intervienen en el actual sistema económico que en realidad lleva riqueza a una parte muy pequeña de la población mundial. El resto de la humanidad independiente del continente en el que se habite, vive entre: la pobreza, la miseria y las hambrunas.
Salvo en los discursos económicos cargados de demagogia al trabajo: se le trata de ocultar y en todo caso despreciar al capital humano por todos los medios.
Nunca se reconoce que el trabajo es el único factor necesario para que todos los demás factores encuentren su rentabilidad. El sistema sabe manejar la oferta y la demanda del trabajo de tal manera: que juegan con su valor hasta los límites de la subsistencia.
.
El crecimiento de la actividad económica general, el crecimiento de la capacidad de facturar de estos factores, se presenta como necesario para el funcionamiento del sistema, con el crecimiento todo se soporta y se disimula.
Y en ese crecimiento es en el que sacan las ganancias.
Y desde esta base de crecimiento todo está pensado para que todos los factores tengan salvaguardados sus intereses y sus objetivos, y facilita que el elástico de la economía se establezca en el trabajo, y en el incremento o disminución de la oferta y la demanda del trabajo, simplemente como un dato estadístico sobre el que soportar la propaganda y en ningún caso por su participación en el reparto de la tarta.
En este crecer por crecer: no importar el recorrido que le queda al factor trabajo, si acaso crear empleos en los que haya que trabajar más y ganar menos, y en el que principal componente sea la productividad de la mano de obra directa sin entrar en costes del resto de los factores.
Desde la soberbia que crece en este crecimiento, nunca se contempla que es el trabajo en el que definitivamente  mueve al resto de factores, porque es el único que produce. Con las máquinas y la tecnificación no es necesario que el trabajo crezca sino que las condiciones de vida mejoren.
Y no solo por lo que afecta al factor trabajo, cuando crece la economía en los términos en los que se mide, estrictamente económicos, los principales factores de la economía incrementan su movimiento, aunque en esta medida, simplemente no interesan los valores humanos.
Y se olvida que para la gran mayoría de los trabajos que se realizan, y que es previsible mantengan sus ritmo de crecimiento natural por necesidad estrictamente social, trabajos en los que se precisa la presencia directa de personas en los ámbitos de: la educación, la asistencia social, atención sanitaria, entretenimiento y ocio, mantenimiento de las estructuras sociales y ambientales, servicios profesionales y artesanos… son trabajos para los que no se necesitan ni grandes inversiones, ni sumas de capital inalcanzables, y que tampoco es necesaria más gestión que la que cada persona es capaz de aportar.
Muchos de estos trabajos y las personas que los ocupan, en buena medida, en la actualidad, y no importa si es por la crisis, se ocultan de la sombra del Estado, porque si se sometieran a ella perderían su capacidad de existir.
.
Pero la realidad es que se ha trabajado mucho a lo largo de la historia y muchos de sus esfuerzos y de sus obras han quedado patentes. Millones y millones de manos que han construido el mundo que nos rodea y que seguramente lo único que les interesaba y pretendían era tener fuerzas suficientes para que sus hijos no pasaran hambre. Para ello estaban dispuestos a entregar sus vidas trabajando, y muchos de ellos las entregaron a trozos.

Cuando voy por el mundo y veo las grandes obras que se han hecho a lo largo de los siglos: me rebelo por dentro. Puedo asegurar que entre su envergadura y esplendor yo solamente me acuerdo de quienes las hicieron entre esfuerzos y condiciones que ahora son inimaginables. Hombres que no trabajaron para comer: porque la comida existía, en otro caso se hubieran muerto de hambre mientras las construían, ni las hicieron por necesidad vital de quienes las levantaron, que seguramente no las vieron acabadas y que si las acabaron nunca más las volvieron a ver. Aquellas obras, los poderes existentes de entonces, ascendentes de los actuales, aquellos que las mandaron edificar, en realidad lo hicieron porque quisieron dejar un mensaje a la posteridad con el que mantener vivo: no solamente su recuerdo, sino su ideario y fue su forma de trasladar los frutos del trabajo.
Hoy vemos en cualquier población muchos bienes abandonados muchas veces en las zonas más nobles de las ciudades. Bienes inmuebles que supusieron un trabajo hace años y que ese trabajo ha quedado abandonado sin remedio porque a nadie le interesa rehabilitarlo. Mientras tanto, se vuelven a construir otros bienes, en otros lugares, que aunque aporten trabajo para ahora… también mañana quedarán abandonados.
Nunca se trata de poner en valor de nuevo el trabajo que se hizo anteriormente, porque a la larga, significa menos trabajo para ponerlo en el plato de las limosnas.
.
Pero la cuestión más actual y más importante con la que nos encontramos es que si nos entretenemos en repasar algunas actividades económicas que ya se pueden considerar cotidianas, vemos que muchas de ellas solamente son labores inútiles, de profesiones inexplicables y pensadas para satisfacer necesidades ficticias.
Son cientos de sectores y de profesiones que si mañana desaparecieran nadie lloraría porque hubieran desaparecido, y los ahorros de horas de trabajo para la población serían incalculables y cambiaría por completo el talante social.
No es necesario poner nombres y apellidos.
Que cada cual ponga los que quiera.
Y se siguen inventando cada días trabajos y productos nuevos que no tienen más sentido que evitar tener sentido. Siempre dentro de ese esquema económico entre altruista y mecenas en el parece que lo importante es generar trabajo para que la población: trabaje y pueda comer.
.
            Entre todas las convicciones propias que he construido reflexionando sobre la manera en la que este sistema basado en el trabajo de solamente una parte de la sociedad, hay algunas que me duelen profundamente, son aquellas que siendo recurrentes: inciden y reinciden en las vidas de las gentes con grave prejuicios.
Son algunas consignas y hábitos culturales aceptadas de buen grado, que se van implementando y desarrollando entre las gentes, y sobre todo entre la gente más joven, desde el requerimiento y el reconocimiento de la sociedad,
            Las voy a recordar poco a poco para no sufrir mucho.


Esa idea de que desde la escuela se ha forjar a la infancia: en el estudio y en el esfuerzo y que se la mida y compare constantemente con los de su edad y condición, como la mejor manera de introducir a la niñez en el mundo de los mayores. Estudiar en algo que luego te encamine al mundo del trabajo. Esforzarse para ser una persona de provecho. Acostumbrarse a competir para aprender cómo ser siempre mejor que nadie en todos los aspectos.
Esas técnicas educativas que se practican en los centro escolares con las instruyen a los menores en la sumisión y la obediencia, sin respetar la simiente de libertad que hay que abonar en los seres humanos desde la corta edad. Esa forma de adiestrar siempre: desde la idea de ir domando bueyes y arrastrando al fracaso a muchas de las pequeñas personas que caen en sus manos, en la medida en la que tratan de anular las diferencias y los distintivos de las desiguales.
Esa urgencia que ya en la segunda etapa de las vidas de quienes están creciendo, en la raya de la adolescencia, por la que el sistema educativo obliga a valorar: en que van a poder o querer trabajar, y a decidir qué van a ser cuando sean mayores. Con estas clasificaciones los encaminan en el recorrido escolar sin dejar que se madure el carácter y personalidad y marcando quienes van a ser carne de cañón.
            Y estudiar inglés. Que es muy importante: el inglés, el alemán y el chino para encontrar trabajo de mayores y si en el futuro hay que exportar mano de obra es más fácil.
            Mejor si se aprenden los idiomas desde la infancia.
            Muchos hijos trabajan todavía más que sus padres.
            Para poder trabajar mañana.
     El fomento y propaganda de ilusiones vanas, en la bonanza económica y de las posibilidades del sistema para que las personas desde sus propias capacidades puedan triunfar y tener éxito: aún en medio de la crisis. A este ambiente ficticio de realidad virtual, a estas ensoñaciones es a la que algunas personas jóvenes, que supuestamente se han formado y preparado, se agarran ignorantes de la falsedad de estas esperanzas de conseguir convertirse en  emprendedores y crear sus propios proyectos empresariales.
En el erial, ha de estar siempre rebosando el vivero de los emprendedores. En definitiva los emprendedores son los que mantienen vivo el sistema económico y lo hacen creíble en el vientre social. Así aparenta el ideario, defender la libertad de mercado y la iniciativa privada, a muy pequeña escala, pero que socialmente lo justifican y legitiman.
Con las supuestas oportunidades, tientan con tener sus propio negocio a las personas que por su capacidad y por su calificación pudieran estar en disposición de aportar una dosis importante de gestión en su propia empresa. Pero luego, la realidad a la que los abocan es a que mientras subsista su empresa, vivirán en el subempleo, que pasaran años suficientes para adquirir experiencia y la mayor de las veces, la experiencia consistirá en aprender a vadear la ruina a la que tendrán que hacer frente como puedan con abnegación y paciencia.
Es perverso dar estos ánimos, estas invitaciones a las personas jóvenes para que discurran y descubran lo que llaman nichos de mercado, en los que crear puesto de trabajo… y a lo mejor hacerse ricos.
Esos consejos a las personas que no tienen trabajo, de cualquier edad condición y formación de que: aunque no les guste, deben aceptar cualquier trabajo que les ofrezcan a cualquier precio. Y estas admoniciones las dan en cualquier momento las mejores mentes, las más pensantes: tratando de deslegitimar a quien con su trabajo y su falta de sustento, puede hacer lo que quiera y no aceptar cualquier trabajo.
Una estafa social en toda regla.
.
La realidad es que el sistema está fagocitando a todas las pequeñas actividades que han ido más allá de autoempleo. Esa clase media a la que podían acceder los emprendedores, aquella que vive a su aire y a una con sus negocios, ya está desapareciendo. Ahora, y en el futuro predecible, salvo que sea individual, la subsistencia y la viabilidad de cualquier pequeño proyecto, tiene muy pocas posibilidades de éxito.
Puede ser difícil de identificar este problemas con las pequeñas empresas de iniciativa privada, la empresas de economía social, las autogestionadas de forma individual o colectiva, pero esta es la realidad y nos enfrentamos a un problema de imposible solución en la medida en la que todo se quiere y planifica a lo grande en el sistema, para que todos los factores de la actividad con un solo corte saquen una buena tajada.
Esta es una de las causas que están acabando con el propio sistema y que además en su empeño por solucionarlo tiene que seguir engañando a los más jóvenes, a los más intrépidos y a los más necesitados.
Esto es lo que hay y así lo voy contado.
.
Llegar a entender que en esta realidad económica que se ha construido, una parte importante de las personas, aunque quieran trabajar no tienen trabajo, y que eso lleva a la pobreza y a la miseria de una parte de la población, y querer acercar a la discusión una alternativa social es lo esencial de esta obra en la que se pretende la abolición del trabajo.
Posiblemente, cada entorno económico estará en una órbita diferente, pero todos están en el mismo universo, y tratándose del trabajo, los escenarios con los que nos vamos a encontrar en el fondo, allí dónde se alcanza el desespero y la pobreza, nada es diferente y todo es muy parecido.
La alternativa a la concepción del trabajo, como sustento y paradigma del sistema, no puede ser el trabajo garantizado para toda la fuerza de trabajo que esté dispuesta a trabajar, como preconizan algunas alternativas políticas desde la izquierda. Garantizar el trabajo a todas las personas en condición de trabajar sería reconocer de inmediato la vigencia de la maldición divina. Sería caer de nuevo en la trampa del trabajo y la obligación de trabajar, y mantener la fórmula de que todos los derechos provengan del trabajo. Sin dudar: seguiríamos inventando trabajos al infinito y aun así, dejaríamos fuera del sistema a quien no quisiera trabajar en aquello que se le hubieran ofrecido
Tampoco la alternativa a la maldición divina puede ser el reparto del trabajo como amparan algunas organizaciones que trabajan en la búsqueda de la justicia sindical y social. Sería repartir y legitimar muchos trabajos que son ficticios.
No obstante, sería un avance repartir el trabajo.
Es un primer paso importante y necesario.
Debiera aplicarse mientras no se hayara una solución definitiva al actual sistema de esclavitud al que hemos acostumbrado a nuestras vidas
Para conformar una nueva concepción del trabajo, y organizar la cadencias y los trabajos necesarios para la subsistencia y asistencia de las personas, siempre entre quienes tuvieran la voluntad de trabajar, sería necesario en una primera fase abolir todos aquellos trabajos inútiles, las profesiones inútiles y todos los empleos que únicamente están pensados  para el mantenimiento del poder político y económico. Y esas profesiones que en realidad después de siglos de servidumbre se han convertido en poderes fácticos y que sin hacer nada de provecho, se alimentan de quienes trabajan en su atención, mantenimiento y subsistencia.
.
Para trazar una alternativa hemos de esbozar una nueva realidad en la que se puedan comprender circunstancias que ahora se ocultan;
·           Para la gran mayoría de las tareas, los trabajos y los empleos, no son necesarias unas inversiones muy costosas. Véase cuánto trabajo abandonado y despilfarrado en bienes de inversión nos podemos encontrar tirados por la calle y desde los que se puede construir cualquier forma de vida.
·            Relativizar la importancia del capital para construir medios de vida en los que se produzcan los bienes y servicios necesarios semejantes a los que se construyen con mucho dinero. En realidad cuando se depende del dinero se acaban defendiendo los intereses de ese elemento fútil, y que sin embargo, lo hemos considerado tan trascendente que hasta no hemos creído que sin dinero nada es posible.
·           Los gestores, los administradores, los jefes, aquellos que dicen cómo hay que hacer las cosas para que sean rentables, solamente son necesarios hasta el momento en el que se aprende todo aquello que ellos no saben.
·           Es necesario convencerse, que es posible que desde la participación en las labores políticas construir un Estado que: si tenemos la obligación de alimentar su sostenimiento, sus decisiones y estrategias sean independientes de las necesidades del sistema y sean proclives a la defensa de la población y a la organización del trabajo.
Muy poco a poco, y aprovechando esos huecos yermos y desolados que ya ha dejado el sistema, tener capacidad para diseñar tamaños mínimos de producción eficiente que: gestionados por las personas que trabajen en ellos, puedan dar satisfacción a todas las necesidades humanas: las primarias, las secundarias y las últimas.
La alternativa se ha de plantar lejos de las condiciones y de las estrategia del sistema actual en el que los factores dominantes tienen el poder, y cultivarla: lejos de la única clase viven un escalón por encima del resto de los mortales que trabajan. Esa parte de la población que se aprovecha de los frutos el sistema, quedará fuera nada más que porque: seguirá siendo su principal herramienta propagandística.
Y luego que trabajen si quieren.
.
De manera modesta, la alternativa a la maldición divina, que se ha de implantar de inmediato es la Renta básica.
La población de la misma manera que hay muchas cuestiones vitales que tienen una atención financiada por la sociedad de manera universal y gratuita: educación, sanidad, fiestas populares, es necesario que reivindique también: el derecho a la alimentación, al vestido y la vivienda. Estos derechos se han de conseguir mediante una renta básica personal y universal que a todas las personas les garantice la supervivencia sin necesidad de ir a trabajar, principalmente, porque pudieran no tener trabajo o porque no quisieran hacer el trabajo que se ofrece  en el mercado.
.
No tiene justificación alguna que la escasez de trabajo abra las puertas de la emigración de personas a otros entornos económicos, en los que quien necesita trabajo, busca ventajas ficticias con grandes costes humanos.
El primer gran quebranto que nos encontramos cuando las personas por necesidad parten a buscar trabajo muy lejos de sus lugares, es que se cortan las raíces y una parte de la integridad de las personas se arranca del ser.
Al emigrar, se tronzan las relaciones con el entorno, con la tierra, con el paisaje, con la familia, con los amigos con las tradiciones, con las aficiones, con los proyectos que se hayan hecho allá en el lugar en el que se ha nacido.


Se hieren los aspectos más importantes de la vida de las personas, más importantes que el trabajo por mucho que se empeñen quienes ven el trabajo como un fin en la ida, aunque a esa parte de la vida que no está dedicada al trabajo no tenga valor económico y no la tenga presente el sistema.
Las cajas de resonancia social que forman la opinión pública, trasmiten ideas por las cuales es bueno salir de casa, de la aldea, ver mundo, y quizás por ello hay a quien no le importa salir a trabajar lejos, salen con gusto, dicen, porque por necesidad dan al trabajo más importancia que a los aspectos más importantes de la vida que dejan atrás.
Algún día volverán.
.
Entre quienes se quedan, en las horas libres han de ocupar el tiempo en hacer cosas que sean rentables. Si no son rentables no merece la pena perder el tiempo en hacer nada. Si acaso hacer: entretenerse con algo que se pueda entender como una inversión para el futuro personal, bueno siendo así: no importa hacer como que hacemos y así nos entretenernos y no pensamos.
Estos circunloquios que parece no decir nada: lo dicen todo.
 Así, en otro punto, nos encontramos que una parte importante de la juventud, en ese hacer cosas para que sean rentables y sirvan para ganar dinero, estudia economía y administración de empresas y organización del trabajo.
Qué inmensa perversión del conocimiento.
No saben que es todo mentira.
Una nueva teología, otra religión sin dios verdadero.
Para trabajar y hacer trabajar a los demás sin sentido.
No hay remedio: vivimos en un gran contrasentido,
.
Lo más importante de la vida en los que se refiere al factor humano: ser felices y hacer felices a los demás, ser suficientes, autónomos incluso independientes ante los problemas más cotidianos y tratar de resolverlos en lugar de enmarañarlos, ser solidarios y ayudar a los semejantes en sus necesidades y en sus limitaciones, cuidar de nuestro entorno natural, animal y humano. Cosas importantes para llenar las vidas de cimientos y sentido: que ni se estudian, ni se aprenden, ni se practican, porque no nos queda tiempo después de tanto trabajo. Quizás si un día nos encontramos con quienes han aprendido de estas materias seguramente es: porque han sabido buscar la cara amable del trabajo.
No han trabajado.
.
Entiendo que se haya establecido la organización social sobre la base de que una parte importante de la población ha de entregar una parte de su vida al trabajo. A veces, pudiera ser que se hubiera de hacer la propia vida en torno al trabajo y a sus exigencias, pero no es posible llegar al punto de que el trabajo haya de absorber los mejores días de la vida en sus mejores horas y dar un barniz embrutecido al resto del tiempo, convertido en tiempo muerto de la vida.
A ese punto y lugar es al que nos abocan.
Si se pudiera recortar los tiempos que las personas han de dedicar a trabajar, si además se entiende mejor no estudiar cosas que sirvan para trabajar porque entonces es como si no sirvieran para nada: ¿qué va a hacer las personas que ahora ya viven sin saber qué hacer, si trabajando menos se les obliga a tener mucho tiempo libre…?
Pues seguramente trabajar, trabajar en lo que a cada una de ellas le guste y quizás estudiar sobre aquellas cosas que ellas mismas han aprendido sin darse cuenta.
Porque sobretodo la sociedad ha de fomentar el ocio: un ocio activo conformado con todas aquellas aficiones que sin duda tenemos las personas. Esas que no evitó el sistema educativo, ni la influencia de los medios de comunicación y que son las que en definitiva van conformando nuestro patrimonio más importante: nuestras propias vidas.
.
Pero volvemos con la mula al trigo:
El sistema también ha visto las posibilidades del ocio social y puede aprovechar para dar vida a nuevos y grandes negocios en un sector con posibilidades de crecimiento.


Las personas tienen unas pocas horas cada día en unas condiciones de descanso y relajación, un par de días cortos a la semana de fiesta y unas pocas semanas al año de vacaciones. Estas posibilidades las contempla el sistema como un mercado en el que también se pueden contar ganancias. El ocio pasivo y los grandes espectáculos de masas que alimenta y embrutece al rebaño: es su negocio.
            Hemos de saber dar valor a lo que he dado en llamar de manera provocadora el derecho a la pereza entendido como el derecho a hacer lo que no dé la gana, que además, en la medida de lo posible, ha de ser cosa contraria de la que los jamelgos que no llevan en manada.
La manera de entender el ocio y el derecho a la pereza como el camino para el crecimiento personal es la parte más difícil de entender de este conjunto de ideas que planteo en el camino hacia la abolición del trabajo.
Sin embargo: es la prueba de que el sistema y la civilización va cambiado y que por la propia caída del peso de las cosas: habremos de vivir de otra manera más sencilla en poco tiempo. Cada vez somos más personas que tenemos actividad para nosotras mismas o entregada a los demás. Personas que trabajamos y que no lo hacemos por dinero ni por las ganas de conseguirlo y que remarcando los perjuicios del trabajo: nos pasamos el día trabajando. Y más personas que ejercen la libertad individual de no trabajar.
.
Porque la esclavitud, más que la explotación entendida en otros términos tradicionales y equívocos, sigue en vigor en todo el mundo conocido y reconocido.
No se puede ocultar esta circunstancia tras un contrato de trabajo, aunque sea legal y reglado y pactado por las organizaciones sindicales, porque de una manera u otra, las personas que trabajan venden trozos de su vida, medidos en días y horas, a cuenta de tener derecho a paliar algunas de sus necesidades vitales que le permitan volver a trabajar al día siguiente.
Porque también hay que denunciar a quienes defienden el trabajo asalariado como la mejor forma de organización económica y social. Las grandes desigualdades sociales, las cotidianas y las estructurales, las injusticias y discordancias a las que no hemos de enfrentar todos los días, y sobre todo las que tienen su caldo de cultivo en las clases más bajas de la sociedad, tienen sus raíces en el trabajo.
Ante la herencia que hemos de dejar a las siguientes generaciones, tenemos la obligación de transformar este sistema económico que nos absorbe, y que nos hace odiar el trabajo cuando tenemos trabajo y esperar angustiados a tener un trabajo cuando estamos sin trabajo.
Habremos de superar esa maldición cultural que llevamos empeñada en el subconsciente y que nos hace medirnos y valorarnos en función del trabajo que hacemos o no hacemos, que tenemos o no tenemos.
Estoy seguro, de que en la medida en que las cosas vayan cambiando, llegará un día en el que trabajará quien quiera, en lo que quiera y sin más organización del trabajo que la de atender las necesidades de las personas y el sostén de su existencia, y sin más exigencia que la que imponga con naturalidad y sin estridencias la dinámica social.
.
Para que vaya llegando es absolutamente necesario tener la convicción de la importancia que tiene el trabajo.
El trabajo más sencillo como: cuidar a niños y ancianos, atender las labores domesticas, servir de chofer o de jardinero, hacer aquellas tareas manuales y artesanales más simples, si no se la hiciéramos a los que tienen mucho dinero, de nada les serviría su dinero.
Trabajos sencillos pero que sin duda son los que permiten a los poderosos ser poderosos y a los ricos sentirse ricos, porque además en su subconsciente no nos quieren comprar el trabajo que le realizamos, sino que en realidad quieren comprar nuestras vidas y ponerlas a su disposición.
Para ir acabando.
Estoy convencido de que se ha trabajado demasiado en el mundo. Dicen que ese trabajo ha creado riqueza, no hay que mirar a nuestro alrededor y ver la evidencia. Sin embargo creo que en realidad tanto trabajo lo que ha creado es mucha pobreza económica y espiritual, insolidaridad y egoísmo en las sociedades, y una civilización tantas veces trastornada por las injusticias que ya no se pueden ni reconocer.

             En estas últimas palabras quiero dejar quiero dejar tres ideas básicas y radicales que me parecen importantes a dar por buenas y retener en nuestra manera de pensar. Ideas que motiven a actuar y a buscar los caminos por los que debiera llegar la abolición del trabajo, que como se entiende en esta civilización y en este sistema económico: es insoportable.
        - Quien impone un trabajo extra es el mayor enemigo de los trabajadores y de la dignidad del trabajo y el sistema se basa, en que unos trabajadores impongan el trabajo al resto.
·        - Debiera estar prohibido que un hombre pudiera contratar para trabajar a otro hombre. Esta circunstancia es la que mejor demuestra el estado de esclavitud que todavía existe, porque todavía no se ha abolido el trabajo forzado.
        - Habrá de construirse una organización social de tal manera que a la persona que tenga dinero no le sirva para comprar la vida de los hombres.
.
Acabo y ato cavos.
El tiempo es oro nos contaba Don Eusebio cuando éramos niños en aquella escuela fascista en la que cantábamos el cara el sol y nos enseñaba a rezar.
Pues eso: porque todo nos lo han hecho creer por las malas y en nuestra contra, y nos siguen queriendo hacer cantar la misma canción y rezar al mismo dios.
Muchas gracias por escucharme y comprenderme.
.

sábado, 28 de marzo de 2015

Imposible PODEMOS en Navarra


La descripción de la realidad que vamos hacer a continuación es muy parecida a la que hacemos muchas personas que estamos colaborando en Podemos todos los días.  Entre todas, no sabemos cómo hacer frente a esta grave situación en la que estamos sumergidos como colectivo político que pretende acaparar el 15% de los votos de una ciudadanía, que está ansiosa por prestárnoslos, y que nada más que observando la realidad que nos depara nuestro quehacer, nos trae desesperación a borbotones, y nos hace tener la sensación de que estamos participando en una especie de estafa social.

Las circunstancias que se dieron en las votaciones a las elecciones internas a los órganos de Navarra produjeron en nuestra organización algunas amputaciones y profundas heridas que se pueden resumir en:

A/  Una tercera parte de los inscritos hasta la fecha en la que se convocaron estas elecciones internas: votaron en blanco, posiblemente en disconformidad con las formas de hacer y objetivos de quienes controlaban PODEMOS hasta aquellos días.
B/  En principio de  manera  sorprendente,  al menos se dobló el número de inscritos durante el proceso de votaciones. Este crecimiento ya dio lugar a todo tipo de cábalas y sospechas en su momento.
Estas circunstancias han abierto una grieta entre vencedores y vencidos que hemos de cerrar y que sin embargo se abre día a día con el concurrir de los acontecimientos. Una grieta que se llena con la falta de propuestas y la dejación de responsabilidades, por parte de quienes ganaron el cargo, la desgana e impotencia para participar de quienes creyeron perder con trampa, y el asombro y el exaspero de quienes viendo lo que sucede sin embargo no podemos hacer nada para darle solución.

Dentro de esta misma realidad, también hay que constatar que en estas últimas semanas estamos dando muestras de algunas incapacidades para organizarnos hasta el punto en el que:
A/ Nos enfrentamos a unas elecciones al Ayuntamiento de Pamplona en las que todavía no hay una estrategia definida puesto que ni el Secretario General ni el Consejo Ciudadano han sido capaces de apoyar y participar en una Agrupación vecina, surgida de los movimientos sociales y de algunos miembros del PODEMOS, ni en caso contrario procurar una alternativa creíble para presentarse de otra manera. El Secretario General en una decisión que roza con el absurdo ha convocado un referéndum para el domingo día 29 de Marzo en el que llevar a la ciudadanía a decidir sobre apoyar a una Agrupación Ciudadana que viene funcionando desde el mes de septiembre y otra alternativa que no existe y que si existe hasta el día de hoy ha existido en el mayor de los secretos sin ninguna posibilidad de ser legalizad en plazo y que solamente ha servido para confundir y hacer volar Podemos desde  dentro.
        B/ Y al Parlamento Foral vamos en un viaje en el que todavía no se ha hablado nada de política, puesto que su actividad hasta el día de hoy, pareciera reducirse al juego de la silla en el que cualquier música les vale a todos a condición de estar atentos para encontrar aquella en la que sentarse en el momento oportuno. Estos intereses personales, soportados en buena medida en las capacidades y ambiciones de las mismas personas, han llevado a un nuevo enfrentamiento en la cúpula vencedora al que hay que prestarles atención y solución puesto que se ha hecho irreversible.
 
La realidad es que la estructura de poder que ha emanado de estas elecciones internas que han copado el poder está paralizada. En cada tarea se muestra las escasa capacidad  que tienen los dos consejos ciudadanos para calar hacia abajo con ideas y propuestas y potenciar las asambleas o abrir caminos para que las decisiones de los círculos empujen las ideas hacia arriba.
A/  Los componentes del Consejo Ciudadano de Pamplona, en lugar de iniciar su objeto dentro del partido: organizar y expandir PODEMOS entre las gentes de la ciudad: ampliando círculos por los barrios, profundizando la participación en los diferentes grupos de trabajo y asumir  las responsabilidades individuales correspondientes, están enzarzados en una pelea en la que tratan de mostrar cada cual las incapacidades ajenas con la gravedad de que seguramente en este empeño todos tienen razón.
B/  En el Consejo Ciudadano de Navarra hay una división entre quienes fueron de la lista perdedora de las anteriores elecciones y por la ruptura que se ha producido entres quienes ganaron que han dejado a la secretaría general con un eximio apoyo.  Se ha llegado a un punto de enfrentamiento personal y falta de objetivos comunes.  cual es desarrollar  PODEMOS NAVARRA en todo el territorio, y preparados para el trabajo que nos viene a medio plazo y formular propuestas atrayentes para los militantes, simpatizantes y electores que salvo para guardar las apariencias todo está inhabilitado.

La situación resultante es que:
A/ La mayoría de los círculos han quedado desatendidos sin ninguna estrategia clara definida desde la responsabilidad correspondiente de la Consejo Ciudadano de Navarra y roto el espejo que pudiera haber sido el trabajo y los contactos del Consejo Ciudadano de Pamplona para afrontar la estrategia municipal. Hoy algunos círculos de pueblos y ciudades se van a presentar cada uno a su forma y manera con una sensación de que ni los propios miembros del Círculo saben cómo se ha llegado a esa situación y quienes son quienes la han llevado y nos les queda otra alternativa que abandonar el Círculo, porque lo que está pasando no es lo que habían esperado que pasara.
B/ Para las elecciones al parlamento Foral para las que es necesario tener ideas y programas claros con los que negociar y acaso pactar, en un trance en el que podemos incluso llegar a gobernar, en ningún rincón de PODEMOS se está trabajando en diseñar unos mínimos esquemas económicos, sociales y políticos, en esta tierra tan compleja en la que todo está muy trillado y que todo hemos llevar muy pensado, discutido y concretado.

En este proceso democrático en el que en unos días hemos de elegir la estrategia a las elecciones municipales y las personas más preparadas para conformar las listas en medio de una total desinformación y de todo tipo de sospechas, nos encontramos con las siguientes realidades:

A/ En Pamplona lo inscritos de Podemos que se enteren y les parezca pertinente,  habrán de votar por la alternativa municipal que contará el apoyo de PODEMOS al Ayuntamiento de Pamplona/Iruña. Un referéndum que nada más que en su convocatoria perdemos como PODEMOS. Se ha de escoger entre una alternativa municipalista que nace desde la bases de PODEMOS y que viene trabajando desde el mes de septiembre o de otra alternativa creada hace escasas fechas: un invento de algunos miembros del Consejo Ciudadano  que quieren a toda costa un puesto en el Ayuntamiento con derecho a sillón y a gorra visera.
B/ En Navarra  elegiremos entre las listas y personas que entre estrategias y trampas electorales compondrán la papeleta al Parlamento Foral.

A esta situación se ha llegado porque tanto en el Consejo Ciudadano de Pamplona como en el de Navarra, una serie de personas que son miembros electos de ellas y que aunque fueron elegidas para la tarea de construir PODEMOS en el territorio correspondiente, esta tarea no les ha interesado en ningún momento y sin siquiera llegar a ejercerla, se postulan a otro cargo al Ayuntamiento y al Parlamento dando prueba de si su elección le hubiera servido de escalera para acceder al cargo público. En este entramado de situaciones, calendarios e intereses no nos han dado lugar a que seamos conscientes de que todas las personas que están en esa pose de ascenso, para ser dignas representantes de Podemos, han de mostrar con humildad su grado de competencia y entender lo que la gente pide y desea.

Sin embargo lo más grave de la situación en la que nos encontramos es sin duda que nos enfrentamos a unas votaciones en las que:
A/  Los caciques, entendiendo como caciques a quienes tienen las bolsas de votos, votos secretos que sin embargo están a decenas de libre disposición en unas pocas manos, van copando PODEMOS y van a dictar el resultado. Hoy mismo en la prensa uno de ellos ha alardeado de tener 200 votos en sus manos.
B/ Y por otro lado quienes piensan en ganar a la voluntad de estos caciques contrapesando sus voto, piensan en utilizar un sistema semejante pero en lugar de llamarles bolsas de voto le van a llamar carpetas.
Esta forma de actuar en la que los caciques con sus votos tienen la última palabra, es una aberración democrática sobre la que no se puede sustentar una organización política  que no puede nacer corrupta desde el principio.
Nadie puede estar por encima de una persona: un voto.

Somos conscientes de que no se puede ni aquí ni allá, replantear y redefinir el sistema de votación, para que no permita que determinados intereses tenga una fuerza garantizada en detrimento de aquellas personas que se conforman solamente con su voto y por lo tanto: en estos momentos en los que hay que tener un mínimo de dignidad política y con ella reconocer nuestras limitaciones, hemos de hacer valer los principios generales de Podemos y la supervivencia de la propia organización a largo plazo, por encima de los intereses a corto plazo de los miembros que ahora la ocupan y que están lanzados hacer cualquier cosa para ganar las votaciones y entrar y coger cacho.

Esta es realidad y en la medida de lo posible propongo a quien corresponda que:
A/ En vista de la desbandada que ha producido dentro de los círculos, las estrategias entre absurdas y perversas para llegar a conformar candidaturas, no se permita  ni avale ninguna candidatura a las elecciones municipales que vayan más allá del apoyo o colaboración con Agrupaciones vecinales de electores. Hago especial hincapié en el caso de Pamplona/Iruña y el apoyo necesario a la Agrupación de electores ARANZADI.
B/ Que se valore concienzudamente la participación de PODEMOS NAVARRA en las alecciones al Parlamento Foral bajo ninguna marca ni estrategia, porque al día de hoy no hay salvo frases grandilocuentes nunca se ha elaborado trabajado presentado un programa con el que saber a qué nos vamos a tener que ajustar. Un programa de acción que nunca elaboraremos, ni presentaremos, porque en realidad no tenemos capacidad para hacerlo.
Es apreciable a falta del rigor democrático que estamos denunciado y que se puede constatar fácilmente y aun obviando el hecho de que no tenemos la suficiente madurez política como organización para disolver la cuestión de estado que supone Navarra para el sostenimiento de entramado institucional actual, participar será en última instancia la culminación del engaño a la población con el marchamo falsificado.
C/  También solicitamos que en el caso de que se llegaran a celebrar estas votaciones internas sus resultados nunca se hagan públicos.

Si no tenemos entre todos capacidad para ver esta realidad y sus consecuencias, no solamente será un fracaso y una deriva imparable para PODEMOS, sino que además: el poco éxito que tengamos en alguno de los aspectos que seguramente se van a dar en este proceso electoral, quizás conseguir alguna silla en el Parlamento de Navarra, tendrán toda la característica de una estafa social y política a quienes les hemos prometido que vamos a cambiar la forma de hacer política y que vamos a ir a las instituciones con los mejores.

sábado, 23 de agosto de 2014

Denuncia ante quien corresponda

AL PUESTO DE LA GUARDIA CIVIL
DE LA VILLA DE BUÑUEL.

Pedro José Francés Sayas, con domicilio en Buñuel, en Nº 5 de la Calle Navas de Tolosa, ante ese Puesto de la Guardia Civil de la Villa de Buñuel, como mejor proceda en Derecho
        DIGO:
      Que por medio del presente escrito me presento a formular DENUNCIA contra Joaquín Pórtoles Beltrán, vecino de Buñuel y Alcalde de la Villa, por si los hechos que a continuación voy a exponer fueran constitutivos de delito.
      HECHOS:
Primero:
      Es patente tanto de palabra como por omisión la negación permanente que Joaquín Pórtoles Beltrán, en su representación como alcalde en los últimos tres años, hace de los sucesos ocurridos en Buñuel en el verano de 1936 en el que en treinta y cinco días a partir del 21 de julio sacaron de sus casas y asesinaron a cincuenta y una personas inocentes.
       La inexistencia de aquellos sucesos la sustenta desde la idea que repite alegremente de que la historia la escriben los vencedores. Una muestra de su desprecio a la verdad y a reconocer los derechos y la dignidad de las víctimas.
      Con sus constantes impedimentos y trabas, en los últimos años Joaquín Pórtoles Beltrán ha acabado erigiéndose en heredero de aquellos vencedores y fiel depositario de su victoria, hasta el punto de que en estos años no ha sido capaz de reconocer ni por un instante ni con ningún detalle, aquellos funestos hechos criminales, que en realidad, marcaron y marcan la historia de nuestro pueblo. Hechos criminales cuyos autores tienen nombre y apellidos y de los que no se ha hecho justicia: ni en cuanto a la declaración de los culpables ni en reconocer la condición de asesinados que tienen las víctimas.
      Su primer gran hecho funesto y primera prueba de esa contumaz animadversión hacia los descendientes de aquellas víctimas inocentes y sin duda punible por leyes que tratan de la exaltación de la violencia y del desprecio a las víctimas, fue negar sillas municipales en un acto de reconocimiento que se celebró el día 23 de Julio de 2011, para que se pudieran sentar huérfanas de aquellas víctimas, algunas de las cuales no habían vuelto al pueblo desde el año 1936. Un acto en el que nada hizo por colaborar y al que puso todos los obstáculos para que no pudiera celebrase, uno de ellos: entre falacias y argucias ante la Delegación del Gobierno para impedir que se pudiera hacer en la placeta de la Casa consistorial.
      Otra de las pruebas que se suceden diariamente de la negación de los hechos sucedidos en Buñuel en el año 1936 y una falta a la verdad histórica es el mantenimiento del monumento a los caídos en forma de cruz que desde el año 1941 está ubicado en la puerta de la Iglesia. Un alegato a la victoria del golpe de Estado y a la mentira. Una obcecación que atenta contra la dignidad de las víctimas,
       Vecinos del pueblo y ciudadanos procedentes de Buñuel o con vinculaciones con el pueblo y algunos otros ciudadanos en general, le han dirigido personalmente a Joaquín Pórtoles Beltrán como alcalde de la villa, algunos centenares de cartas en los últimos meses pidiéndole que derrumbe ese símbolo orgulloso de la victoria fascista y antidemocrática que sumió al pueblo español en una dictadura de cuarenta años alimentada de miseria después de un golpe de estado y de tres años de guerra ignominiosa.
       Estos centenares de cartas que se le han dirigido solamente han recibido como respuesta el más absoluto desprecio puesto que nunca ha contestado a ninguna de estas cartas. Joaquín Pórtoles Beltrán como alcalde-presidente de la Villa de Buñuel está soportando su responsabilidad personal porque en ningún momento ha pasado a otras instancias del gobierno municipal para dar la respuesta oportuna a la petición.
       En Buñuel existe una calle recién renombrada como Calle del Comandante Oliver. Aunque inicialmente esta denominación en otra calle pudiera ser dedicada a otro militar la realidad es que se mantiene gracias a que era la misma manera por la que se reconocía al General Luis Oliver Rubio en aquellos momentos en los que se dio el golpe militar la tarde noche del día 17 de Julio. A este militar la historia lo describe como uno de los jefes militares más sanguinarios en los inicios del golpe militar incluso antes de que en realidad se declarara la guerra.
       Varias veces se le ha solicitado a Joaquín Pórtoles Beltrán como alcalde-presidente de la Villa de Buñuel para que cambie el nombre de esta calle y nunca se ha recibido respuesta de su parte. Esta actitud creo que representa una conducta para que tengan un reproche mayor que  lo que está dentro de la normas de la buena educación.
       El desprecio tan absoluto que se demuestra ante todas las reivindicaciones de reconocimiento de los asesinatos cometidos, que se han hecho en el pueblo a partir de ese día,  que según manifiesta el mismo Joaquín Pórtoles Beltrán, no fueron asesinatos e incluso manifiesta que es un delito asegurar que fueron asesinatos. Esta justificación de la violencia en la que directamente se da por bien muertos a los asesinados, desde el momento en el que considera que no fueron asesinados, no me cabe duda de que haya de estar contemplada en la Leyes.
Segundo:
      En estos meses de Julio y Agosto, como venimos haciendo desde hace algunos años durante el verano, un grupo de personas organizamos actos pacíficos de memoria y recuerdo en Buñuel por los 52 asesinados, defendiendo el buen nombre del Ayuntamiento republicano, y por los tiempos de la República.
       Este año entre estos actos estaba la colocación en la Plaza que dibujó el Ayuntamiento republicano durante su mandato, una placa adornada con la bandera de la República que decía: “Plaza de la República, Plano de alineación de julio de 1933, Alcalde Alfonso Marquina.”
       Una placa simbólica que no tenía más pretensiones que la de ser una reivindicación y recuerdo de que aquella plaza estaba allí porque alguien la había hecho. La placa la colocamos en la fachada de mi casa el día 25 de Julio de 2014 y la  pensábamos mantener hasta el día 22 de agosto de 2014, día en el que dábamos por terminados los actos de recuerdo de este año y que considerábamos que era más que suficiente para rememorar aquellos hombres y aquellos tiempos.
       Con este acto queríamos dar a  conocer al pueblo en general, que esa plaza era una plaza que se había trazado en tiempos republicanos por el Ayuntamiento republicano cuyo alcalde y concejales habían sido asesinados.
       La placa de 60 x 30 ctms, de diferente tamaño, color y grafía que las que tiene el Ayuntamiento en las calles, estaba colocada a más de cinco metros de altura, dentro del balcón que desde mi casa da a la plaza, protegida por rosales que tengo amarrados a la baranda. Una placa, que si bien era bien vista desde la plaza sin embargo a nadie engañaba de que era cosa de quienes reivindicamos la memoria y que ya somos conocidos y reconocidos en el pueblo.
        El día 7 de agosto, según me han contado, a primera hora de la mañana, sin ninguna clase de advertencia ni aviso por parte del Ayuntamiento: ni al propietario de la casa ni a mí mismo, miembros de la brigada municipal procedieron a retirar la placa en presencia de la patrulla de la Guardia Civil. Al parecer aunque no hubiera orden judicial ni nada parecido, era muy importante poder decir que quien había entrado en mi casa y había quitado la placa había sido la guardia civil puesto que esa circunstancia le da otra impronta.
      Se la misma manera que la placa anterior, con un sistema que solamente se necesita un golpe de destornillador para soltarlas, volví a colocar la placa el día 8 de agosto.
      El día 14 de agosto, sin ninguna clase de aviso, ni advertencia, ni miramiento, a las diez de la mañana, estando en mi casa junto con mi esposa, el jefe de la Brigada Municipal desde un ascensor mecánico, accediendo al interior de mi balcón, pasando por encima de los rosales arrancó de nuevo la placa. Salí corriendo a impedirlo pero no llegué a tiempo salvo para reprochar la conducta del mandado en un esfuerzo más por combatir mi impotencia.
      Al mirar desde el balcón a la plaza pude ver a un policía municipal, a la patrulla de la Guardia Civil acompañado de unas cuantas personas de auto reconocido carácter falangista que rodeaban mi casa de manera al menos amedrentadora.
      De este hecho ya he presentado denuncia en esos juzgados contra la persona que me increpó.
       El día 14 de agosto al mediodía volvimos a colgar otra placa con el mismo texto pero de un tamaño de 100 x 50 ctms. La colocamos en la parte más alta de mi casa entre dos ventanas. Como el otro también era  un cartel que no pudiera confundir a nadie ni del pueblo ni forastero: pero volvía a ser una placa de memoria, de reivindicación, homenaje y recuerdo que al parecer también molestaba al alcalde Joaquín Pórtoles Beltrán y posiblemente a sus adláteres y a quienes le sustentan en el cargo.
       El día 16 de agosto, sin aviso de ninguna clase, estando en mi casa yo mismo y mi esposa, y sin ninguna duda por orden del sr. alcalde Joaquín Pórtoles Beltrán, con la observancia desde lejos de la patrulla de la Guardia Civil, un contingente compuesto por el Sr. Secretario del Ayuntamiento, un policía municipal, el Jefe de la Brigada municipal que se encaramaba hasta la tercera planta de mi casa con un elevador propio de la construcción trataron de llevarse la placa de la fachada del lugar más alto de la casa en el que la teníamos colocada. Llegué unos segundos antes y la pude descolgar ante de que la requisara por tercera vez el empleado municipal.
       Con el consentimiento y con el beneplácito de Joaquín Pórtoles Beltrán la tensión social, política y policial a la que nos han sometido a algunos miembros de mi familia y a mis amigos han conseguido que en lugar de esperar a quitarla como gesto simbólico de reivindicación el día 22 como era lo previsto, hubiéramos de descolgar la placa el día 16 de Agosto dejando nuestra libertad de expresión arrastrada por los suelos y sin ningún lugar al que apelar.
       Todo esto en un pueblo en el que hay cientos de banderas colgada en fachadas y balcones, algunas de ellas ilegales y que cada día cada cuarto de hora hemos de escuchar un “Avemaría” todos los vecinos sin excepción desde la torre en el que se da la hora oficial al pueblo y tres veces al día un Ángelus completo.
       Es obvio decir que las dos placas que se llevaron han quedado requisadas y en esta denuncia reclamo su devolución.
Tercero:
      En el verano de 2012, más de un año llevaban sin que nos dejaran entrar a visualizar los archivos, incluso, contando con el apoyo y la observancia que el Defensor del Pueblo de Navarra les había trasmitido de nuestro derecho.
       El Juzgado de Instrucción Nº 1 de Tudela archivó la querella por prevaricación que yo mismo presenté en su día contra Joaquín Pórtoles Beltrán por el impedimento que a propósito y sabiendas, ejercía para que yo mismo y mi esposa pudiéramos entrar a ver y leer documentos de los archivos municipales referentes a los tiempos de la II República, por considerar el juzgador que el acusado era tan iletrado e ignorante que hacía imposible el delito,
       El archivo de esta querella por prevaricación está recurrida en la confianza de que se hará justicia y que finalmente se procederá a juzgar a Joaquín Pórtoles Beltrán por este delito de prevaricación.
       Ante la posibilidad de seguir siendo imputado, desde el Ayuntamiento sibilinamente me abrieron las puertas de acuerdo a un procedimiento diabólico, dispuesto e ideado para mí.
       Yo pido permiso concreto para qué quiero entrar y lo hago por escrito. La junta de Gobierno lo estudia en el último momento en el que le permite la ley y da permiso al Señor Secretario para que ponga día y fecha para ejercer mi derecho. El señor secretario lo hace también dentro del límite legal que tiene y luego pues: alarga todo lo que puede el día en el que me deja entrar. Entre la solicitud y el día en el que puedo entrar a los archivos, entre que pido y me conceden, puede pasar varios meses y ese día he de estar vigilado por un policía municipal.
       Habitualmente, esto mismo trabajo de investigación y lectura lo realizo en otros muchos Ayuntamientos de este mismo partido judicial y es un acto sencillo: me dirijo personalmente al Ayuntamiento, el Señor secretario saca los documentos que quiero visionar porque los archivos de este tiempo están todos en todos los Ayuntamientos perfecta y sencillamente calificados, veo los documentos en plena libertad y confianza y en un par de horas tengo en mis manos las fotocopias de los documentos que preciso.
      Bien, pues después de hacer el paripé durante un tiempo, desde hace unos meses este procedimiento diabólico al parecer lo han cambiando: no me contestan de ninguna manera y por lo tanto de facto ya no me dejan entrar de nuevo a ver la documentación existente en los archivos municipales de los años republicamos y siguientes.
       En este cambalache de procedimientos y propósitos en el que al parecer el señor secretario es inocente, puesto que en realidad no es más que un mandado, he de suponer que es el señor alcalde Joaquín Pórtoles Beltrán, quien en definitiva de nuevo me impide ejercer mi derecho al acceso de los archivos municipales después de que de alguna manera ha visto la forma de sortear la ley y los juzgados.
Cuarto:
      En Buñuel hay algunos servicios municipales a los que tienen acceso de manera igualitaria todos los vecinos.
      Pues bien: cada vez que me veo en la necesidad de utilizarlos me veo sometido a una persecución y delante de mí, se levantan toda clase de obstáculos burocráticos insuperables, siempre con la intersección del señor secretario que asume su labor de mozo de brega incluso después de haber sido condenado en primera instancia y en apelación por vejaciones y humillaciones contra mi persona, o quizás todavía más que antes de ser condenado.
       Trabas e impedimentos con los que después de algún tiempo,  llego  a la conclusión de que fraudulentamente, desde la institución municipal  no me permiten las mismas condiciones de uso que al resto de los  vecinos, para la utilización de estos bienes municipales que están a disposición de todos los vecinos.
       Relaciono dos casos fácilmente demostrables
       La Casa de Cultura tiene un espacio en el que se pueden realizar reuniones y dar charlas y conferencias. Esta sala es muy utilizada durante todo el año de manera gratuita por infinidad de personas, grupos y asociaciones para celebrar actos de toda clase: organización de la javierada, organización de una etapa del camino de santiago, asamblea de la asociación taurina, actos que aunque de forma peregrina se puedan considerar culturales. Se da el caso que por el uso de esta sala para actos culturales, quien únicamente ha pagado he sido yo: para la presentación del libro. Buñuel verano de 1936. Una tasa de 72.- euros.
       Luego, teniendo noticias de esta realidad me lo han impedido queriéndome cobrar una cantidad tan demencial como abusiva para la presentación, de las obras escritas sobre el ámbito local: Como la mula al surco y La Canalla de 1936.
       Además el alcalde Joaquín Pórtoles Beltrán, trata de justificar esta forma de proceder pervirtiendo esta labor altruista que realizo refrescando la Memoria Histórica en mi pueblo como si fuera un negocio con el que gano mucho dinero y por el que por lo tanto he de pagar.
       La utilización de la megafonía municipal está al servicio de cualquier persona con la condición de pasar la redacción del comunicado público que se quiera hacer  y pagar 3.- euros.
      Así de sencillo.
      Pues no es este mi caso:
      El día  29 de agosto el alcalde Joaquín Pórtoles Beltrán, se negó incluso luego de haber pagado la tasa correspondiente, a leer por la megafonía un comunicado en el que se decía: “en recuerdo y memoria de los cinco jóvenes asesinados…” aduciendo que estábamos cometiendo un delito, asegurando que no habían sido asesinados aquellos cinco jóvenes que en el atardecer del día 3 de agosto de 1936, habían sido arrancados de su encierro en el Ayuntamiento y habían sido pasados por las armas unas horas más tarde.
      También el día 12 de Agosto se permitió el lujo de recortar una frase de otro comunicado en la que decía: “por un recorrido supervisado por la Delegación del Gobierno..,” porque esta frase al parecer no encaja con su estrategia de demonizar todo lo que hacemos.
       Se puede observar su ignorancia o su osadía y en todo caso el absolutismo de su autoridad ante el que no tengo ningún recurso inmediato de apelación y defensa.
        Seguramente que estas conductas que nos dejan a los ciudadanos perplejos y sin saber qué hacer, indefensos e impotentes ante la autoridad, una vez denunciados ante la justicia, nuestra única defensa en estos casos de irracionalidad y prepotencia, tendrá alguna línea con la que dar respuesta y defensa y con la que sancionar el absolutismo y el oprobio
Quinto.
       La utilización de los cuerpos de seguridad del Estado que hace Joaquín Pórtoles Beltrán, en su calidad de alcalde, como una herramienta de coacción y amenaza hacia quienes y contra quines estamos empeñados en romper la gran piedra de silenció bajo la que estaba prisionera la memoria de lo que ocurrió en nuestro pueblo en el verano de 1936..
       Una guardia particular para utilizarla a su antojo para la defensa de sus intereses, apaciguar sus temores ficticios y dar salida a sus caprichos de autoridad plenipotenciaria del pueblo.
       Es tal la alarma que produce ante las autoridades y responsables del orden público que en un acto improvisado que celebramos en la puerta del Ayuntamiento de Buñuel el pasado 3 de agosto, se presentaron: un oficial, un suboficial, seis guardias civiles y un agente sin uniforme para vigilar un acto en el que participamos diez personas más que adultas en actitud pacífica, y en la que en veinte minutos y sin ni siquiera pisar la calle solamente queríamos leer el relato de los hechos ocurridos aquella misma tarde del año 1936 en la que se llevaron a la muerte a cinco jóvenes inocentes.
      La misma circunstancia de que para quitar las placas de la Plaza, que no deja de ser la violación de mi domicilio y un atentado contra la libertad de expresión, requiriera la presencia de la patrulla de la Guardia civil, es una prueba más de las tantas con las que trata de identificarnos como personas peligrosas y a las que hay que temer.
       Esto yo no sé si se puede entender como utilización de fondos públicos sin ton ni son, pero estoy seguro que ha de haber alguna manera de condenarlo.
Sexto:
      Finalmente, a pesar de que soy un señor de cierta edad, que me supongo serio y formal, no exento de inteligencia y de carácter templado, a  pesar de tener publicados una veintena de libros de ensayo, cinco de ellos referentes al ámbito local, cada vez que hablo con Joaquín Pórtoles Beltrán en su calidad de alcalde, su actitud es de una tremenda agresividad, una sucesión de insultos y de menosprecios me premian, un contestar a cualquier cosa menos a lo que le pregunto trasmitiéndome la sensación de que él sabe bien que estoy tonto, negándome mi condición de ciudadano soportando su desprecio con amenazas: “el día que no sea alcalde te llevaré a un sitio y te diré cuatro palabras…” y sobre todo con esa estrategia infecta de siempre de: “pídemelo por escrito…” que es la respuesta a todo cuanto le requiero, aunque sea una tontería que me pude contestar en el momento, puesto que aunque sea para mañana la tontería, tiene un mes para contestarme “Y si no habérmelo preguntado antes…” y eso si no lo pasa antes por la Junta de gobierno
      Esta actitud manifiesta que se expande desde la Alcadía que corona Joaquín Pórtoles Beltrán, ha creado un ambiente bien orquestado, en el cual: cualquier persona que se pare en la calle a hablar conmigo durante cinco minutos, al poco rato ya tiene a alguien que le coja del brazo y le advierte que no se puede hablar conmigo porque soy lo que soy y todo lo demás que se quiera imaginar. Aprietan fuerte del brazo. Eso me dicen.
      Ante esta autoridad tan aberrante me encuentro como un hombre indefenso y acorralado que no sabe qué hacer. Ante esta muralla de autoritarismo, ante los amos de un pueblo que hacen y deshacen sin importarles la ley que nos protege a los ciudadanos y nos preserva nuestros derechos, finalmente confío en la Ley y espero que si hay una línea en el Código para castigar a quien roba una gallina, haya otra para quienes sustraen de la dignidad y de los derechos constitucionales de los ciudadanos.
Por todo lo expuesto solicito al Puesto de la Guardia Civil de la Villa de Buñuel, tenga por formulada en términos y forma la presente denuncia con la relación exhaustiva de estos SEIS HECHOS para que se realice si procede las correspondientes averiguaciones afectas a los referidos hechos y remita al JUZGADO DE GUARDIA el atestado por si diera lugar a que los hechos denunciados fueran constitutivos de delito.
       Si fuera necesario para abrir un proceso judicial pondré a disposición de quien lo requiera: mi testimonio personal, la documentación en la que se basa estas denuncias y las calificaciones pertinentes mediante escrito de abogado.

En Buñuel a 17 de Agosto de 2014.

Pedro José Francés Sayas.

sábado, 19 de abril de 2014

La canalla de 1936


A poco que rascamos en la realidad social y política actual, no encontramos  que todavía una parte importante de lo que vivimos y sufrimos es consecuencia de la escarda que ordenó el Glorioso Movimiento Nacional en el verano de 1936 y la posterior guerra que provocaron los alzados.

Una vez implantada la estrategia del terror y del silencio durante las décadas del hambre, la miseria, la represión y el silencio ha sido muy fácil mantener esa filosofía de vida con raíces en el siglo XIX.
Es importante conocer aquellos tiempos republicanos para entender los que vivimos ahora y comprobar que con aquella escarda arrasaron algunas ideas que to davía no han renacido de aquella tragedia.

En la Canalla de 1936 trato de identificar a aquellas personas que con su aportación personal directa fueron quienes en cada pueblo y lugar, tras el alzamiento en armas de los militares, montaron las estructura de poder ilegitimas que pudo hacer posible que se ordenara el terror que escardó la esperanza de la mayoría social de aquellos años. Muchas personas de cuya responsabilidad y protagonismo se ha tratado obviar porque supieron hacer las cosas de tal manera de que en todo caso las culpas recayeran sobre otros.
                                                                                


  Epílogo a la Canalla de 1936.

Según los resultados de las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936, el setenta por ciento de la población navarra había votado a los partidos del Bloque de derechas y habían sacado los siete diputados que correspondían a la Provincia. De este dato se puede deducir, sin dudar, que en aquellos años republicanos en Navarra la población era: católica, monárquica, fuera carlista o borbónica, conservadora, militar y eclesial y a última hora: fascista y falangista para acabar en unos pocos meses siendo franquista.
El golpe militar tuvo su epicentro en Pamplona. Los primeros pasos civiles de su expansión se dieron en la provincia de Navarra tomando el poder político de manera violenta con las armas de la Guardia Civil y aprovechando el descuido de la población ante la sorpresa. Y fueron los jóvenes navarros con uniforme carlista o sin uniforme, los primeros que se subieron a una columna para llegar a Madrid y derrocar al Gobierno de la República.
Sabemos que en aquel verano de 1936, los alzados: militares, carlistas y falangistas y voluntarios que quisieron cambiar el mundo matando a quienes no pensaban como ellos, se encomendaron al Sagrado Corazón de Jesús e hicieron una escarda con la que arrancaron la vida a una quinta parte de quienes pensaban contrario a ellos. Pero hay que recordar que lo hicieron uncidos por la santa madre iglesia católica que los predestinó orgullosos a formar parte de una cruzada religiosa.
A fuerza de ser demócratas surgidos y amamantados en las reglas establecidas en la transición, cuya tarea más importante era fraguar un gran manto de silencio y degradación sobres los crímenes fascistas de 1936, nos encontramos ochenta años después, cuando el problema mal solucionado exige una solución correcta y un relato objetivo, con la realidad ineludible de que en una parte muy importante de la población navarra, en pueblos y ciudades, joven y con cierta edad, no sabe qué pasó entonces y tampoco le interesa saberlo.
El General Oliver Rubio y algunos golpistas locales
Hasta aquí hemos llegado y el resultado es que los herederos de aquellos carlistas y falangistas, los franquistas, conservadores, católicos y monárquicos, aquellas fuerzas religiosas y militares todavía mantienen el poder de hecho y de facto sin que haya hecho nada por aclarar la verdad y destapar sus consecuencias.
Y por eso quienes ganaron la guerra no reconocen con sinceridad y determinación a tantas víctimas inocentes, aunque sin embargo, por otro lado sin mostrar ninguna vergüenza, todavía mantenga públicamente los símbolos con los que honran la memoria de sus muertos y hagan recuerdo y enaltecimiento de sus héroes, allá donde quieren y pueden esquivar la Ley de Memoria Histórica.
Para eso sí que saben y no olvidan y quieren que nadie nos olvidemos.
Y cuando en algún momento o en algún sitio hacen por reconocer a las otras víctimas lo hacen desde la idea de que nadie sabe quiénes fueron  los que los asesinaron, y si cuando se nombran a los asesinos no se dan por enterados ni por aludidos: son tiempos pasados, gentes de antes que no estaban civilizadas, cosas irremediables que ya no van a volver a suceder y para cuando terminan su retahíla: la responsabilidad de los suyos ya ha desaparecido.
Saben de primera mano que todavía no han hecho el acto de reconocimiento de lo que hicieron sus mayores, de lo que hicieron sus preceptores para defender sus ideas y sus creencias. No les interesa contar y reconocer lo que hicieron sus correligionarios. Tampoco pueden sentir caridad cristiana ni solidaridad con el dolor consecuencia de los crímenes que cometieron, seguramente porque siguen convencidos de que como ya están muertos y no se puede hacer nada por ellos, es mejor olvidar, porque en otro caso bien muertos están y si acaso se mataron entre ellos.
Desde el bloque político que significa la derecha, en estas últimas décadas, todavía no han hecho el repaso objetivo y general de lo que hicieron y de las consecuencias que tuvo, y de las que han sobrevenido, y tampoco quieren entrar a valorar la gravedad de lo que destruyeron y el grado de culpa que tuvieron.
Eso sí, se han quedado con las rentas y con los dividendos.
Hoy en Navarra, las instituciones navarras, la ciudadanía navarra ha de conocer y reconocer lo que sucedió en el periodo republicano y poner blanco sobre negro qué pasó en los primeros meses de golpe militar y lo que los propios navarros directamente hicieron contra sus vecinos. Tenemos la obligación histórica de romper el silencio al que nos han sometido y hemos de obrar en consecuencia.
Que nadie quiera conseguir, con unos pocos diplomas de buena conducta a los familiares que lo soliciten, volver a silenciar de nuevo toda la esencia de lo que sucedió.